miércoles, 22 de marzo de 2017

Generaciones de dolor... O el anticuado Prometeo

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Quiero hacer una propuesta formal para llamar a los baby boomers como lo que realmente son, la generación Frankenstein.

Como eso no resultará, haré una propuesta informal. Y como eso tampoco dará resultados, pues preparo esta entrada de antemano.

Su #Chiwiccionario de confianza les facilita el tener que hacer una sencilla búsqueda en la Wikipedia para ahorrarse un par de burlas a costa de la falta de "cultura general" de la cual todo el mundo que no debería quejarse efectivamente se queja. Respiren, que me quedó largo.

Los baby boomers consisten en la generación nacida entre los años 1946 y 1965, sumando y restando un par de años porque no es una ciencia exacta. También se les define como aquellas personas cuya principal fuente de quejas son los millennials o milénicos. Los milénicos, además de tener una denominación tan horrible que hasta yo prefiero hablar de ellos con el término anglosajón, a su vez son el resultado de las costumbres del primer grupo. Para bien y para mal.

Entre una y otra nació la generación X, que estaba muy joven para mantenerse atada a las "viejas costumbres" y muy vieja para asumir las nuevas tecnologías con la misma destreza que los millennials o generación Y.

Luego de la X y la Y viene la Z, y sí, actualmente existe una llamada generación Z pero está tan arraigada a la Y que la diferencia más resaltante es una:

La Y, los millennials, son una bola de amargados; la Z, una bola de indiferentes. Tal indiferencia es percibida como amargura por todos a su alrededor, así que ni modo con ellos. Al final del día, la mayoría de los "expertos" concuerdan en una sola cosa: en no estar de acuerdo con nadie que no sea uno mismo.

Se supone que actualmente está naciendo la generación touch o simplemente T, porque acabaron el alfabeto antes de empezarlo, pero como ellos no acabarán de salir hasta el 2020, serán tema de otro día. Cierto es que como los millennials son en gran parte hijos de baby boomers, los touch son la descendencia de los millennials

Son muchas cosas nuevas para digerir pero como la mayoría de las personas que deberían molestarse en saber del tema a fondo, porque les encanta hablar del tema como si supieran de él, no se molestan, tampoco tienes que molestarte tú. Mayormente porque las generaciones se dividen por su relación con la tecnología en el momento de su crecimiento, y no todos los lugares del mundo evolucionaron en ese aspecto al mismo tiempo.

Por ejemplo, mientras Norteamérica y, digamos, Corea del Sur está dándole la bienvenida a los chicuelos T, nosotros acá en Venezuela a duras penas vamos saliendo de los millennials o fastidiosos Y. Si la próxima generación no se llama Fuerza G, voy a demandar a alguien.

Clase de sociología aparte, el tema es que cada generación es el resultado de sus predecesores y ver a los baby boomers quejarse con tanto ahínco de estos muchachos ignorantes que se la pasan con el teléfono en la mano y no saben quién demonios es Mario Vargas Llosa aparentemente sobrepasa los límites de toda credibilidad. Rayos y centellas, cómo es posible tal escenario.

(Interrumpo esta transmisión para otro #Chiwiccionario, pues Jorge Mario Pedro Vargas Llosa es un escritor peruano y la mano detrás de obras como La ciudad y los perros (1962), y La casa verde (1965), entre otras varias que merecen la pena ser leídas).

No, posiblemente no sabían quién era (ojalá me equivoque al respecto). Ahora puede que lo sepan porque lo he explicado, así sea de manera superficial, y al que le interese, seguirá por su cuenta. Al que no, seguirá con su vida. Una verdadera lástima, pero cuando el baby boomer no sabe responder a un comentario directo en Facebook o escribir otra cosa además de amén, nadie admite quejas. Dígame si es revisar su historias de operaciones bancarias por medio de la plataforma electrónica del banco de preferencia, lo cual influye más en la vida cotidiana que saber quién escribió el Lazarillo de Tormes.

Una pista: nadie sabe todavía. Menuda fortuna, menuda adversidad. Dicen por ahí que fue el fray Juan de Ortega, pero de igual manera dicen que fueron los hermanos Valdés: Juan y Alfonso. A este pasó diré que fui yo y me quedaré con esos honorarios.

Hablando de literatura, expliquemos también la referencia que he utilizado para abrir la entrada de hoy: en 1818, Mary Shelley publicó Frankenstein o el moderno Prometeo, un libro en el cual se relata la ficticia historia de cómo el doctor Frankenstein le da vida a uno de sus experimentos por medios artificiales y vagamente explicados. El supuesto rayo vino después, en algún recuento. Lo que sí estuvo en la versión original y se ha mantenido desde entonces es el horror que siente Frankenstein hacia su propia creación.

Si no ha quedado claro, la criatura nunca tuvo nombre, Frankenstein era el apellido del doctor (su nombre era Víctor). Y si la relación entre un punto y otro tampoco les queda clara, entonces, se las simplifico más: los baby boomers tratan a los millennials como el no tan buen doctor trató a su creación. No son los primeros en hacerlo, todas las generaciones se quejaron y se quejarán de sus propios resultados.

Y ninguna piensa o pensará en solucionarlo, porque quejarse de la ignorancia siempre ha sido muchísimo más fácil que educar para erradicarla. Créeme, quejarme es mi pan de cada día.

Pero bueno, por lo menos tú sabes ahora un poco más de literatura y sociología luego de haber leído todo esto, o al menos eso espero. De nada.

Como otra nota curiosa, es mi madre de más de cincuenta años la que agarra el volante con una mano y el teléfono con la otra.

Yo ni me molesté en aprender a conducir.

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1 comentario:

  1. Hola! La verdad es que he disfrutado mucho leyendo la entrada, es muy interesante y es una forma de enriquecer la cultura general de uno :) Como curiosidad, a mi generación la llamaron 'la generación perdida' en España...porque decían (no sé si lo siguen diciendo) que acabaríamos de estudiar y no encontraríamos trabajo (por la crisis).

    Un saludo desde lacajadej.blogspot.com

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