viernes, 26 de mayo de 2017

Señales de humo desde la tierra de la plata

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Apenas voy recordando que nunca publiqué la entrada sobre La Bella y la Bestia (2017).

Hmm... Tampoco es que haga falta, todo estaba perfecto excepto una cosa: la actuación de Emma Watson. Fue horrible. Listo, pasando página.

Quería actualizarlos con mis más recientes movimientos, más que todo porque vivir en Venezuela requiere ahora que uno de reportes constantes de su existencia ya sea para informar a otros de que sí, sigo viva, o para descargarme emocionalmente por alguna vía pública.

Oh, esperen.

Yo ya no estoy en Venezuela.

Huí con la cola entre las patas y me mudé a Argentina. Los meses pasados se los comió el tiempo que utilicé para recolectar todo el papeleo de ida, y los meses futuros se usarán para recolectar todo el papeleo de llegada restante.

Pero sí, me mudé a lo que espero que sea una mejor y mucho más estable vida.

Ningún comienzo es sencillo, en especial cuando básicamente es desde cero, pero "poco a poco", dicen.

En otras noticias, comencé a ver Sense 8 con el grupo de personas que me han dado cobijo muy amablemente y lo que he visto me ha encantado. Espero poder escribir sobre la serie pronto.

Cuídense, y no sean extraños.
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miércoles, 22 de marzo de 2017

Generaciones de dolor... O el anticuado Prometeo

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Quiero hacer una propuesta formal para llamar a los baby boomers como lo que realmente son, la generación Frankenstein.

Como eso no resultará, haré una propuesta informal. Y como eso tampoco dará resultados, pues preparo esta entrada de antemano.

Su #Chiwiccionario de confianza les facilita el tener que hacer una sencilla búsqueda en la Wikipedia para ahorrarse un par de burlas a costa de la falta de "cultura general" de la cual todo el mundo que no debería quejarse efectivamente se queja. Respiren, que me quedó largo.

Los baby boomers consisten en la generación nacida entre los años 1946 y 1965, sumando y restando un par de años porque no es una ciencia exacta. También se les define como aquellas personas cuya principal fuente de quejas son los millennials o milénicos. Los milénicos, además de tener una denominación tan horrible que hasta yo prefiero hablar de ellos con el término anglosajón, a su vez son el resultado de las costumbres del primer grupo. Para bien y para mal.

Entre una y otra nació la generación X, que estaba muy joven para mantenerse atada a las "viejas costumbres" y muy vieja para asumir las nuevas tecnologías con la misma destreza que los millennials o generación Y.

Luego de la X y la Y viene la Z, y sí, actualmente existe una llamada generación Z pero está tan arraigada a la Y que la diferencia más resaltante es una:

La Y, los millennials, son una bola de amargados; la Z, una bola de indiferentes. Tal indiferencia es percibida como amargura por todos a su alrededor, así que ni modo con ellos. Al final del día, la mayoría de los "expertos" concuerdan en una sola cosa: en no estar de acuerdo con nadie que no sea uno mismo.

Se supone que actualmente está naciendo la generación touch o simplemente T, porque acabaron el alfabeto antes de empezarlo, pero como ellos no acabarán de salir hasta el 2020, serán tema de otro día. Cierto es que como los millennials son en gran parte hijos de baby boomers, los touch son la descendencia de los millennials

Son muchas cosas nuevas para digerir pero como la mayoría de las personas que deberían molestarse en saber del tema a fondo, porque les encanta hablar del tema como si supieran de él, no se molestan, tampoco tienes que molestarte tú. Mayormente porque las generaciones se dividen por su relación con la tecnología en el momento de su crecimiento, y no todos los lugares del mundo evolucionaron en ese aspecto al mismo tiempo.

Por ejemplo, mientras Norteamérica y, digamos, Corea del Sur está dándole la bienvenida a los chicuelos T, nosotros acá en Venezuela a duras penas vamos saliendo de los millennials o fastidiosos Y. Si la próxima generación no se llama Fuerza G, voy a demandar a alguien.

Clase de sociología aparte, el tema es que cada generación es el resultado de sus predecesores y ver a los baby boomers quejarse con tanto ahínco de estos muchachos ignorantes que se la pasan con el teléfono en la mano y no saben quién demonios es Mario Vargas Llosa aparentemente sobrepasa los límites de toda credibilidad. Rayos y centellas, cómo es posible tal escenario.

(Interrumpo esta transmisión para otro #Chiwiccionario, pues Jorge Mario Pedro Vargas Llosa es un escritor peruano y la mano detrás de obras como La ciudad y los perros (1962), y La casa verde (1965), entre otras varias que merecen la pena ser leídas).

No, posiblemente no sabían quién era (ojalá me equivoque al respecto). Ahora puede que lo sepan porque lo he explicado, así sea de manera superficial, y al que le interese, seguirá por su cuenta. Al que no, seguirá con su vida. Una verdadera lástima, pero cuando el baby boomer no sabe responder a un comentario directo en Facebook o escribir otra cosa además de amén, nadie admite quejas. Dígame si es revisar su historias de operaciones bancarias por medio de la plataforma electrónica del banco de preferencia, lo cual influye más en la vida cotidiana que saber quién escribió el Lazarillo de Tormes.

Una pista: nadie sabe todavía. Menuda fortuna, menuda adversidad. Dicen por ahí que fue el fray Juan de Ortega, pero de igual manera dicen que fueron los hermanos Valdés: Juan y Alfonso. A este pasó diré que fui yo y me quedaré con esos honorarios.

Hablando de literatura, expliquemos también la referencia que he utilizado para abrir la entrada de hoy: en 1818, Mary Shelley publicó Frankenstein o el moderno Prometeo, un libro en el cual se relata la ficticia historia de cómo el doctor Frankenstein le da vida a uno de sus experimentos por medios artificiales y vagamente explicados. El supuesto rayo vino después, en algún recuento. Lo que sí estuvo en la versión original y se ha mantenido desde entonces es el horror que siente Frankenstein hacia su propia creación.

Si no ha quedado claro, la criatura nunca tuvo nombre, Frankenstein era el apellido del doctor (su nombre era Víctor). Y si la relación entre un punto y otro tampoco les queda clara, entonces, se las simplifico más: los baby boomers tratan a los millennials como el no tan buen doctor trató a su creación. No son los primeros en hacerlo, todas las generaciones se quejaron y se quejarán de sus propios resultados.

Y ninguna piensa o pensará en solucionarlo, porque quejarse de la ignorancia siempre ha sido muchísimo más fácil que educar para erradicarla. Créeme, quejarme es mi pan de cada día.

Pero bueno, por lo menos tú sabes ahora un poco más de literatura y sociología luego de haber leído todo esto, o al menos eso espero. De nada.

Como otra nota curiosa, es mi madre de más de cincuenta años la que agarra el volante con una mano y el teléfono con la otra.

Yo ni me molesté en aprender a conducir.

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lunes, 13 de marzo de 2017

Opinión: Una Corte de Rosas y Espinas

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Esto es menos mi opinión sobre la obra de Sarah J. Maas y más mis quejas sobre el trabajo que hizo Cross Books traduciendo y editando la serie.

La letra es diminuta, el espaciado causa enredos con los diálogos y la narración, hay errores gramaticales y si se compara el texto en inglés original con la traducción hecha entonces se pueden notar varias inconsistencias. Como cuando se usan palabras largas para sonar inteligente.

Honestamente, varias veces dejé el libro porque me molestaba mucho la vista si pasaba más de cinco páginas sin pausa alguna. Tengo muy mala visión y, honestamente, no soy lo suficientemente masoquista como para acabarlo en una sentada si va a estar tan mediocremente trabajado.

Una Corte de Rosas y Espinas, el primer libro de una serie fantástica (más como género que como cualidad en este caso) escrita por la anteriormente mencionada Maas. merecía más amor a la hora de llevarlo a las estanterías hispanoparlantes. Aparentemente, Planeta sacó una edición del libro pero en las tiendas venezolanas a las cuales mi triste persona tenía acceso solamente estaba el ñordo de Cross Books a la venta y fue el que adquirí junto al Legado Maldito y Luna de Plutón.

Si pudiese devolver la compra completa, tal vez lo hiciese pues Luna de Plutón fue la única lectura decente del trío. Rosas y Espinas fue... Fue bueno, sí, pero gracias a la editorial, leerlo fue un proceso doloroso. Confieso que no lo terminé.

Al menos, no en físico. La tecnología de hoy en día me permitió disfrutar de la historia a manera de un libro electrónico de páginas hermosamente dispuestas, con fondos llenos de diseños personalizados que no distraían de la lectura y que aún así lograban formar una imagen atractiva para incentivar el no soltar el libro, todo un trabajo que destilaba amor con cada signo de puntuación correctamente utilizado.

Dejando todo eso de lado, todavía no he leído la segunda parte de la serie, Una Corte de Niebla y Furia, pero tengo planeado hacerlo pues Rosas y Espinas ha sido lo suficientemente intrigante como para continuar.

El primer libro causó cierto boom con su salida y me sorprendió que una cantidad considerable de gente lo estuviese esperando con tanto ahínco. La historia sonaba aburrida, juzgándola por su resumen trasero: chica normal conoce a chico no normal, pasan de llevarse mal a llevarse bien para resultar en un romance mientras cosas posiblemente interesantes sucedan fuera de foco. No está muy alejado de la realidad, pero en un giro de la trama de esta nuestra vida, resulta y acontece que la protagonista, Feyre, tiene personalidad.

Alucinante, lo sé.

Desconocía el hecho de que se suponía que sería un recuento de la historia de la Bella y la Bestia, con maldición a derrotar y todo, pero antes de acabar los doce capítulos se vuelve tan obvio que duele en cierto nivel espiritual. En especial porque el comienzo parecía ir en una dirección completamente diferente a la que tanto el resumen como ese dato quieren indicar: Feyre es una cazadora casi analfabeta que vive como el único sostén de una familia de cuatro, sus padre, dos hermanas y ella misma. Desde la muerte de su madre, todo se vino abajo y apenas tienen suficiente como para dormir bajo un techo y no morir de hambre.

Ése fue el comiendo de la historia que yo, al avanzar, quise seguir leyendo con todas mis ganas. Cómo Feyre supera las vicisitudes de la vida y consigue levantar a su familia o, tal vez, dejarla atrás y encontrar ella misma un lugar donde realmente pueda ser apreciada por méritos propios. Quién sabe. Es una protagonista que se daba para eso, para dirigir ella misma las aventuras y desventuras que podría vivir.

Pero no, Tamlin, el "chico no normal", aparece y se la lleva a un mundo mágico de seres inmortales y soluciona todos sus problemas con un gesto de su mano.

Claro está, la conduce a muchos problemas más una vez que la trama decide ponerse seria y recordarnos que existe pero son problemas a los cuales Feyre reacciona. Este montón de cosas suceden y, está bien, ella decide poner sus propias cartas sobre la mesa pero siempre desde un papel menos activo del que podría haber tenido si hubiese sido ella misma quien se enfrentase con sus propios talentos y condiciones a la vida misma, no a un montón de máscaras mágicas.

Y recuerden las máscaras, serán un punto importante en una entrada futura.


De decir más, estaría contando detalles sobre una trama que vale mucho la pena experimentar uno mismo.

En todo caso, la obra sí es buena y vale la pena leer Rosas y Espinas como buscar Niebla y Furia  (en especial sabiendo que con éste tocan el mito de Hades y Perséfone) como esperar por la tercera entrega: Una Corte de Alas y Ruina, cuya supuesta salida es en mayo del 2017. Simplemente no es la odisea que varios pintan por ahí, por mucho que yo crea que debas invertir tu tiempo leyéndola. Si yo pusiese puntajes de algún tipo, sería un seis punto algo o un sólido siete. Pero como no los pongo, solamente les puedo pedir que, en el extraño caso de que no lo hayan hecho ya, le den una mirada como mínimo.
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lunes, 27 de febrero de 2017

Recomendación: Night in the Woods

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Durante el primer trimestre del año pasado, Hyper Light Drifter tuvo su lanzamiento y, en mi opinión, ningún otro estudio independiente pudo superar el impacto que me causó. El resto del año, en cuanto a juegos, tenía estándares muy altos que cumplir conmigo.

Todo lo que jugué posterior a HLD fue en algún punto de la partida comparado con el susodicho, incluso si eran de diferentes géneros.

Había algo en él, sus preciosos colores y diseños pixelados, hermosa música, divertida jugabilidad, frustrantes pero emocionantes batallas o minimalista historia que me cautivó desde el primer minuto y me dejó maravillada de principio o fin. El hecho de que haya salido al inicio del año solamente logró opacar todo otro estreno que le siguiese, así los haya jugando más.

Me encuentro en la misma situación, pues este 21 de febrero salió Night in the Woods, una historia muy especial de la mano de Infinite Fall.


Lo protagoniza Mae, la veinteañera que dejó la universidad luego de dos completamente inútiles años para volver a casa de sus padres en un pueblo olvidado por cualquier entidad digna de devoción: Possum Springs. Por mucho que Mae sea nuestro personaje principal, no toda su historia va a estar disponible para nosotros e iremos descubriendo su pasado mientras interactuamos y conocemos al resto del elenco.

El regreso de Mae a su hogar no comienza de manera sutil, pues sus padres olvidan recogerla en la estación y debe caminar hasta casa, pasando por bosques y terrenos baldíos que nos servirán como tutorial para agarrarle el truco a las mecánicas del juego. Night in the Woods tiene cierto deje de plataformero, incluso secciones dedicadas para exclusivamente para ello, pero el foco, si no era obvio, son los diálogos.

"Qué mal que no te hayan arrancado los brazos".
Mejor dicho, quienes escupen lo que me atrevo a llamar diálogos.

Desde arriba hasta abajo, todos los personajes tienen algo único que decir y personalidades muy marcadas. Los sientes reales y sientes, más que la influencia de ellos en el mundo (tu mundo), lo que el mundo les ha dejado con el paso de sus vidas.

Todos tienen una postura referente a Mae, desde completo apoyo incondicional hasta la esperada desaprobación por dejar las clases, pasando por la dualidad que querer apoyar pero el dolor de ver planes con años de organización desmoronarse. Asimismo, Mae tiene mucho que pensar y decir de vuelta, pues a diferencia de muchos juegos, el hecho de que puedas elegir lo que nuestra protagonista saque de su bocota (y vaya bocota) no quiere decir que no tenga nada que idear por iniciativa propia.

Y vaya iniciativa.
Mientras avanzamos en nuestra partida, Mae irá llenando su cuaderno con garabatos de kínder que suponen representar momentos relevantes desde su regreso, sus sentimientos o su opinión de la gente, dándonos otra ventana para ver quién es, quién fue, y qué quiere en la vida, cosa que es una incógnita hasta para la misma Mae. Descubriremos, entre muchas cosas, sus problemas de agresividad, su ineptitud social y el desánimo que le causa ser una desempleada viviendo con sus padres en una tierra de nadie.

Me siento completamente identificada con ella, tanto que ofende, y no me da vergüenza remarcarlo.

Al menos yo terminé mi carrera (para lo poco que cuenta).

Además de sus singulares padres, quienes intentan empatizar con ella a pesar de cargar con el peso de sus propios pecados, son los amigos de Mae quienes se roban el escenario y nuestros corazones. Lo digo en serio, pues al tercer día de haber parado en Possum Springs ya estaba yo al borde de las lágrimas. Sigue sin darme vergüenza remarcarlo. En absoluto.

Gregg es nuestro mejor amigo, vive con su novio, trabaja detrás de un mostrador y en sus ratos libre nos lleva a cometer crímenes y de cacería. Es la principal fuente de apoyo para Mae y quien desea sin pena alguna que nos arranquen los brazos. Qué bella es la amistad. Su novio, Angus, igualmente tiene un trato positivo para con todos y es la voz de la razón que nadie oye. También está Bea, la gótica que por alguna razón a descubrir fue en otrora nuestra mejor amiga pero ya no lo es más. Juntos, los cuatro tienen una banda.


También está Germ.

Sí.

Todo parece apuntar a ser un juego "normal", de descubrimiento personal y temas de inclusión social cuando nos encontramos con un brazo mutilado en medio de la acera.

Mae lo pincha con una rama.

Sí.

Los diálogos, los personajes, la ominosa historia detrás de todo y su apartado artístico pulcro y singular se ven acompañados por una banda sonora adecuada. Adecuada en el sentido de que el juego no podría imaginarse teniendo otras melodías además de las que tiene y, además, llegan a tener un papel importante en lo que podríamos llamar minijuegos, a falta de una mejor palabra pues "jugabilidad alterna" se lee mal. 

Nuestros cuatro mosqueteros tienen una banda, como dije, y Mae solía ser la bajista. Qué tan buena se mantenga dependerá de tu habilidad, pues tocar las canciones correctamente es una tarea para el jugador en un modo similar Guitar Hero, pero infinitas veces más sencillo, con música original y letras para que Angus no las cante.


Junto a eso, luego de un par de noches relativamente tranquilas, cada vez que Mae duerme, sueña con un mundo azul e ilógico al cual tendremos que darle sonido encontrando a cuatro músicos en varias esquinas de la dimensión, para luego lograr que un ente inmenso e imposible absorba su alma y nos despierte.

Sí.

Hay muchas cosas por descubrir y más para hacer, como mirar las estrellas o pasar Demon Tower, el juego dentro del juego del cual podremos disfrutar una vez que Angus nos ayude a liberar la laptop de Mae de todas las cochinadas que la muchacha tenía en ella. Demon Tower es lo suficientemente bueno como un hack and slash que podría haberse lanzado al mercado por sí solo.

Night in the Woods se ve infantil y se juega de manera infantil, con una protagonista tan real que puede ser tan insoportable como las personas que ves en tu día a día. Es el punto perfecto para remarcar sin vergüenza alguna que poca gente me soporta. A pesar de cómo se vea, temas pesados son tratados y explorados: la adultez, trastornos mentales, paternidad, desempleo, homosexualidad, luto, enfermedades terminales y, cómo no, aquello que acecha en el bosque. Entre otras cosas.

La vida sigue, las cosas cambian y la gente camina o para adelante o para atrás por mucho que Mae prefiera quedarse durmiendo por el resto de su vida.

Completamente identificada, he dicho.
Por suerte para todos, previamente al lanzamiento del juego se lanzaron dos pequeñas aventuras interactivas que nos ayudarán más a ingresar al universo de Night in the Woods:

Longest Night, donde una mucho más pequeña Mae y sus amigos se juntan alrededor de una fogata a hablar sobre la constelaciones y a comentar sobre ellas en la única manera que podrían hacerlo.

Y Lost Constelation, donde iremos mucho más atrás en una historia más elaborada que la anterior para participar en una de las historias de fantasmas relevantes para el folklore del juego principal, con rompecabezas y una trama más profunda de lo que podría aparentar.

Ambos son completamente gratis.

Antes de finalizar, quiero aprovechar un par de párrafos para hablar de otro juego similar, ya que comencé hablando de un juego sin relación alguna y quiero terminar hablando de otro, en caso de que ya hayas jugado éste y quieras algo más: Oxenfree.

Oxenfree también salió a principios del 2016, año que empezó con fuerza para irse de lleno contra una pared, y maneja asuntos similares de manera similar, pero es más corto y apunta hacia la ciencia ficción en lugar de la fantasía. Y no tiene animales como protagonistas. Cien por ciento recomendado su disfrutaste Night in the Woods y viceversa.

Terminando, comento que el 2017 aparenta conducirse con fuerza y seguridad en el mundo de los videojuegos y varios lanzamientos independientes prometedores están a la vuelta de la esquina. Espero no ser la única cruzando los dedos.
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martes, 21 de febrero de 2017

Opinión: Cincuenta sombras de no pagues un boleto de cine por esto

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Puede que no lo parezca pero mi pasatiempo favorito es quejarme.

No hace falta que explique qué es Cincuenta Sombras más allá de ser una serie de libros pseudo pornográficos escrita por E. L. James que empezó como un fanfiction de Crepúsculo (por Stephenie Meyer).



Fanfiction o ficción de fans no son más que historias basadas en un material previamente existente que está sujeto a los derechos de autor, generalmente dichas historias son elaboradas por los fans de tal material original.

Como ejemplo al caso, E. L. James escribió, mucho antes de pensar en la existencia de sus Cincuenta Sombras, un fanfic llamado Master of the Universe (lit., Maestros del Universo, cero relación con He-Man) cuya trama más o menos tenía que ver con Edward y Bela, los protagonistas de la saga Crepúsculo, siendo, en lugar de un vampiro y una humana, un dom y una sub iniciando una relación con prácticas BDSM.

Su Chiwiccionario local les explica de la manera más concisa posible que dom se refiere a quien posee un papel dominante en los encuentros íntimos y sub a quien posee el papel, entonces, sumiso. La persona dominante dictará todo lo que sucederá en el encuentro y cómo sucederá, mientras que la persona sumisa asumirá las consecuencias.

La parte que la mayoría se salta es la safeword o palabra de seguridad que se decide previamente al encuentro y es para uso del sumiso; en el momento en el cual la diga, sin importar qué esté pasando, el dominante deberá detener lo que esté haciendo sin ningún tipo de reproches. El concepto, la mera existencia, de una palabra de seguridad es un factor central de estas prácticas consensuadas.

Cincuenta Sombras no olvida aquello que implica sostener una relación entre un dom o un sub, simplemente nunca lo supo, ni en su época de llamarse Maestro del Universo ni mucho menos ahora con dos películas y una más por venir. Escenas tan frías como la firma del contrato sobre una mesa larga funcionan bien en pantalla pero, al final de todo, fallan en soportar las historias pasadas de los personajes y de ayudarnos a siquiera intentar acercarnos a ellos. Encima, la negociación, el acuerdo de voluntades, no podría ser más alejado que la realidad que viven en los libros de James, llevando el aspecto controlador de Christian Grey a alturas que solamente una mosca muerta como Anastasia Steele, el estereotipo de sub perfecta, podría dejar pasar.

También tuvo, para sumar a los pecados de la serie, un cuarto libro que acabó siendo un recuento del primero desde los ojos de Grey en lugar de los de Steele, por lo cual se tituló solamente Grey, pero la crítica fue tan aplastante que pasó al olvido rápidamente.

Diría que olvidásemos por completo la existencia del cuarto libro, que es una pena para los tres previos, si la serie completa no fuese una pena para la humanidad.

La falta de lógica y el desconocimiento del mundo, en general, es alucinante. Uno creería que Anastasia Steele (o la interpretación que James tuvo de Bella Swan) vivió bajo una roca hasta el inicio de la narración, y sus palabras son tan vacías, carentes de suficiente personaje, que la lectura misma es la real tortura para el lector y no lo que Christian Grey decida hacer a puertas cerradas.

Anastasia logra que Bella se vea como un personaje hecho y derecho en comparación, al menos teniendo la excusa de un mundo fantástico donde los vampiros brillas y los hombres lobo saltan de acantilados como pasatiempos además de salir con recién nacidos. Como ven, es menos un cumplido para Crepúsculo y más un insulto a la mente que se atrevió a escribir una historia que nadie debería querer leer.

La primera película trató, con todo lo que tenía a la mano, de mostrarse con toda la dignidad que fue capaz de reunir bajo el yugo dictatorial de James, porque su visión fue tan restrictiva que no permitió a dirección realizar cambios en el guión sin su total aprobación.

Por suerte, ya el hecho de ser película le ahorraba a Cincuenta Sombras de Grey la narración de Anastasia Steele, así como en su momento Crepúsculo se salvó de quinientas palabras de Bella y su dolor, y si bien las actuaciones dejaron demasiado que desear, la cinematografía fue decente tirando a buena y la banda sonora fue sorprendentemente excelente, con una versión de Crazy in Love (originalmente de Beyoncé) como tema principal de la obra.

Spoilers de esto más abajo.
La primera película fue mejor de lo que me esperaba, lo que no significa que haya sido buena en absoluto, sino que no fue un desastre. En su defecto, ello la volvió tan aburrida que ni para las burlas se volvía un buen tema. No existe publicidad negativa exceptuando la que no se realiza, y Cincuenta Sombras de Grey no tuvo la suficiente relevancia como para merecer más de dos pensamientos consecutivos.

Fue un perfecto cinco de diez estrellas y yo me esperaba que quedase así, sin pena y sin gloria, para hacer borrón y cuenta nueva.

Pero no, llegó Cincuenta Sombras más Oscuras y todo se fue a la mierda.

Si el segundo libro había sido un completo desastre, que lo fue porque pocos saben sostener la tensión a la mitad de una trilogía, la segunda película fue un tobogán en un parque acuático sin agua en la piscina al final.

Ridiculez tras ridiculez aislada, como ese momento donde, de la nada, Grey se pierde en un matorral, puro monte y culebra, y su ausencia de cinco minutos se vuelve noticia nacional, solo para que haga su sana y salva aparición detrás de Anastasia meros segundos después. Son escenas que tratan de crear una tensión que el material, tanto el impreso como el audiovisual, solamente podría mantener si la persona encargada de su creación supiera escribir.

Como no es el caso, la escena acaba siendo, además de mal dirigida, innecesaria. El suceso no es aludido de nuevo, no se conecta con nada y sobra tanto que quitarla podría beneficiar a la película.

Ni hablar de la novela latina que intentaron crear con el anterior amor de Grey apuntando una pistola de la nada. Soraya Montenegro estaría más que ofendida. Asimismo la lisiada.

¡¿Qué haces leyendo estos libros?!
Creo que mi parte favorita, y lávense la boca con agua bendita y cloro luego de esto, fue la parte de las bolas anales que no fueron a dar a ningún lado porque por favor, se nota que es una toma mal disimulada. O donde Grey le aprieta un dedo, un dedo, a Anastasia con un gancho de esos que usaban las abuelas para la ropa y la muchacha pasando siete orgasmos con el gancho de ropa.

Al final de todo, la película fue una montaña rusa, con momentos donde bajaba de interés y me dormía solamente despertándome, es decir subiendo, para reírme de las estupideces que alcanzaba a ver en pantalla. Quisiera decir que espero la tercera con ansias pero sería mentir. Culpara a los guionistas pero los sucesos eran igual de desconectados en los libros.

Qué se puede hacer con una autora desconectada de la realidad.
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sábado, 18 de febrero de 2017

Opinión: Moana

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Sí, opinión, no recomendación.

Por suerte, esto no va a ser como El Gran Dinosaurio así que pueden respirar tranquilos que Moana se mantiene altamente recomendable y si no la han visto, véanla ya.


Es hermosa, un paso adelante para Disney en cuanto a representación y, además, visuales. Es divertida y lo suficientemente interesante como para mantener el agrado de grandes y pequeños por igual, simplemente un éxito más para la repisa de la compañía.

Hay películas que no hace falta recomendar, porque su propio pedigree habla solo, pero sí hay cosas que me tengo que sacar del pecho de vez en vez y esta película despertó la vena quisquillosa en mí. La edición, las tomas, el trabajo de cámara... Es mediocre tirando a bueno, la primera media hora de la película es un desastre veloz en cuando a cambios y al volumen del contenido que muestran al espectador.

Necesito asumir que vieron la película para hablar, como mínimo, de esos primeros treinta minutos.

Si no la han visto, véanla, vale muchísimo la pena así el tono de la presente entrada no sea del todo positivo.

Muy bien, continúo.

En la primera media hora somos testigos de:
  • Un prólogo que no tendrá relación con casi nada del primer cuarto de la película
  • La infancia de Moana
  • Tomas sacadas de Lilo y Stich (sí, ésa misma de Moana dándole sombra a algo con una hoja, Stich ya lo había hecho)
  • Una discusión con su padre
  • La introducción del personaje mayor que posee el papel de guía espiritual
  • La rebelión contra las órdenes de su padre
  • El primer fallo de dicha rebelión
  • La muerte del personaje mayor que posee el papel de guía espiritual
  • Dos número musicales
  • Luto por personaje mayor que posee el papel de guía espiritual
  • Otro intento de desobedecer que resulta exitoso
  • Un gallo
  • Y más...

Si los "cambios de cámara" (porque al final del día es una película animada) fuesen un poco más sutiles, uno podría digerir mejor los varios golpes emocionales que recibe durante el disfrute de la obra. Lastimosamente, ya habíamos visto sucesos similares en La Sirenita y similares (familiar prohíbe X pero igual la protagonista joven y rebelde hará Y para lograr Z) llevados de una manera más sencilla pero superior que solo logra opacar a Moana en comparación.

Ahora, hay que considerar que si ésta es mi única queja, que en parte estoy exagerando y que vi la película en cines venezolanos (conocidos por arruinar cintas y la mala calidad de sus proyectores), pueden dormir tranquilos porque Moana, como otra película para el canon de Disney, cumple lo que tiene que cumplir y se va pavoneando sus éxitos tranquilamente.

Mientras tanto, me iré ocupando en obtener la película por mis propios medios para verla como debe verse y asegurarme de no haberme perdido de nada, porque Moana, al final de todo, sobrepasó cada expectativa que tenía.


Una que otra pena pero mucha gloria para Moana.
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jueves, 16 de febrero de 2017

Ilusiones de madrugada

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Desconozco cuál será la manera más sencilla de seguir mis escritos originales de manera exclusiva, para ahorrarse el horror de ver mis quejas y uno que otro desvarío a manera de entrada en este blog, así que he recopilado algunos de mis tristes trastes acá, en Wattpad, junto a Humor y Horror en la calle 69.


Me da risa, de verdad, la gente que alimenta su ego creyendo que logra mucho publicado algo en Wattpad, como si cualquiera con una conexión de internet y básico entendimiento de cómo funciona un teclado no pudiese hacerlo.

Aun así, es bien bonito ver el trabajo de uno fingiendo ser una obra seria.
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lunes, 30 de enero de 2017

Un rapidito y nos vamos

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Hace poco, muy poco a mi parecer, les hablé de las razones de mi falta de tiempo.

Así que he decidido, al menos por esta vez, traerles algo con lo cual entretenerse y poder discutir si les parece que amerita el esfuerzo: una actualización en mis procesos con el entretenimiento.

En cuanto a series, por una terriblemente hecha promesa, estoy atrasando el ver la segunda temporada de Mr. Robot hasta que el grupo con el cual me puse de acuerdo para hacerlo se decida de una fecha para atarnos a un sillón y verla toda en un día. No tenemos amor propio.

Así que he visto la segunda temporada de Voltron. Estoy muy complacida de decir que tiene tanta acción y humor como la temporada anterior, cada capítulo tiene su propio argumento pero la trama general no se olvida así que el suspenso logra mantener a la audiencia pendiente de siempre checar el siguiente episodio. Prontamente tendré una entrada solo para esta temporada, la cual no es sorpresa decir merece una positiva. De todas formas, parece ser que alguien en el equipo artístico anda experimental porque hay unos acercamientos bien extraños que le cortan el tono a las escenas.

Por otro lado, comencé Corte de Rosas y Espinas y lo leyera a mayor velocidad si la edición que hubiese adquirido no fuese tan pésima en su impresión. No sé quiénes serán "Cross Books" pero la traducción pirata que anda rondando por internet está mil veces mejor elaborada. Una pena. Sé que la piratería es un secreto a voces pero en este caso vale la pena mencionarlo, porque la edición que compré es tan mala que tengo que confesar que estoy leyendo la otra en el teléfono. Ya pagué una legalmente, déjenme acabar el libro en paz. Mi vista está demasiado jodida, porque otra palabra no hay, como para que los muchachos de Cross Books vengan a arruinarla más con su mediocridad.

Continuando, no es como si Corte de Rosas y Espinas fuese el libro su público predilecto dice que es, tratando se asentarse como una alegoría con menor realismo y más magia que la Bella y la Bestia. Los puntos de comparación son innumerables y parece que favorecerán a cualquier cosa menos al desenlace mismo. Más sobre eso cuando les traiga la respectiva reseña. Aún así, desanimarse es innecesario, porque si bien no es la mejor obra de su género (o de ningún otro), igual sigue siendo una lectura entretenida y amena. Yo simplemente cometí el error de darle expectativas muy altas al primer libro de una serie en proceso y publicado por una editorial terrible.

En cuanto al libro más reciente de Harry Potter... No sé qué decirles al respecto, mis opiniones en cuanto a él necesitan su propio espacio y esta entrada compartida no es lugar indicado.
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domingo, 22 de enero de 2017

¿Qué ha sido de mí?

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Yo sabía que estaba mintiendo cuando dije que mantendría una planificación para escribir entradas y traerles material nuevo.

Iré directamente al grano, y siéntanse honrados porque no es algo que haya contado antes, oficialmente tengo dos trabajos, y digo oficialmente porque de lado estoy llevando mis servicios en Fiverr, así que entre: un trabajo de oficina, tutorías diarias y pedidos eventuales dentro y fuera del portal de trabajo virtual, yo no sé qué es "tiempo libre".

Con mucho dolor tuve que perderme dos eventos importantes en los fandoms en los que estoy y, encima de eso, no he podido prepararles ninguna entrada útil para que puedan leer.

Llego a la casa específicamente a atender a mi perro y a dormir, no tengo ni un minuto para dedicarle a mi asfixiante depresión (lo cual es en realidad bueno) o a mis pasatiempos, pasé este fin de semana pegada a Skyrim porque si no lo hacía, moriría.

No son cosas de las cuales disfrute hablar, anda tú a saber el porqué, pero son cosas que están pasando y evitando que este blog funcione apropiadamente.

Como cereza del pastel, no es mentira que soy mala, terrible, pésima, organizándome, pero haré mi mayor esfuerzo no solamente por mí, porque me encanta tener este espacio dispuesto para la lectura, sino por ti. 

En otras noticias, Venezuela sigue sorprendiéndome porque cada vez que creo que ha tocado fondo, logra descender aún más en la miseria. Alucinante.
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martes, 13 de diciembre de 2016

Sinsentido

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Aferrándose con toda la fuerza que sus años le permitían a los vestigios de una humanidad perdida, gritó.

Sus alaridos resonaron tanto en la oscura y vacía habitación como dentro de su pecho, creando una melodía desagradable junto al latir de su corazón. Era una sorpresa que, después de tanto tiempo, pudiese permitirse el lujo del sonido a pesar del estado en el cual se encontraba su garganta: desgarrada, desgastada, incapaz de soportar el paso de cualquier tipo de alimento (no importaba, si pudiese su estómago lo devolvería de todas formas).

La muerte era inminente, en especial la suya, y no estaba clamando por ayuda.

Se preguntaba por qué tardaba tanto. Por qué. Por qué. ¿Por qué no llegaba la Parca a pesar de que tanto la llamara?

Manos repletas de sangre ajena y una historia llena de lágrimas que causó era todo lo que le quedaba, además de las cadenas que mantenían su cuerpo firmemente sujeto a la pared.

Había estado tanto tiempo así que a veces creía haber vivido toda su vida en la pared, su pared, dejando los colores, los sabores, la realidad misma, como ilusiones de su mente cruel. Invenciones de su roto espíritu. Otras veces creía que nunca había vivido y, por ende, no podría morir.

Esas veces lloraba horas y horas, días y días. Tal vez solamente minutos. Sin ventanas ni relojes se quedaba sin manera de saber.

Luego, simplemente volvía a gritar.
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