domingo, 14 de febrero de 2016

La entrada obligatoria de San Valentín

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Feliz catorce de febrero, día del amor y la generalmente dejada de lado amistad.

Podrán darse cuenta de que soy una de las víctimas amargadas de esta fecha y su existencia no me ha hecho feliz en mis veinte años de vida, una verdadera lástima. Pero no temáis por mí, que solo Judas temió e indiferentemente de la religión que profese cada quien sabemos cómo acabó eso.

Para los que no sepan, basta con decir que no terminó bien para pasar la página porque estaríamos tocando temas que no le van bien a nadie en internet.

Les iba diciendo que no temáis, pues este presente catorce no la pasaré completamente sola: tengo a mi perro y un pote de helado de chocolate para hacerme compañía y, siendo honestos, estando así sigo por encima que una considerable parte de la población mundial.

Mefisto: El único amor de mi vida.

Sí, ése es el nombre de mi querido feíto. 

Ah, pero eso no es todo, también voy a salir con dos amigos. A una exposición de anime. Disfrazada de médico de la plaga.

Con cada oración solamente se pone mejor, ¿no? A este paso, una foto mía va a terminar siendo la ilustración debajo de la definición de "vergüenza" en todos los diccionarios habidos y por haber en este plano existencial. 

¿Cuál es el punto de la entrada, a fin de cuentas? Ninguno que vaya más allá de comentarles alguna que otra tontería en mi espacio y preguntarles, además, qué planes tienen ustedes. ¿Irán de manera típica a pasar tiempo con su pareja? ¿Dejarán a algún amigo de lado por la oportunidad de una noche movida? ¿Saldrán con tales amigos de caza? ¿Dejarán a su pareja? Porque sí, resulta que gran cantidad de personas rompe con su pareja en esta fecha o en sus alrededores, y los que no lo hacen en la fecha exacta lo hacen...

Antes, para ahorrarse el día.

O después, para que la otra persona lo disfrute como mínimo antes del ultimátum.

Cualquiera de los dos escenarios no es peor que ir a una exposición de anime disfrazada, se los aseguro.

 Gracias, Gregory, por ilustrar a mis lectores en estos momentos.

En fin, les deseo que hagan lo que hagan la pasen relativamente bien al menos. Sino, aprovechen los chocolates olvidados que se pondrán en descuento por no haberse vendido.

Y para los que realmente no tengan nada que hacer, les dejo una lista de alternativas para que ocupen su tiempo de manera discutiblemente productiva:

A los lectores les recomiendo The sisterhood of traveling pants (de Ann Brashares) tanto porque sigue siendo también el día de la amistad y porque es una lectura amena, ligera y muy representativa, manejando diversos tipos de amor en sus páginas. Un clásico que leí muy joven y que no olvidaré por un buen tiempo.

A los jugadores, les menciono Life is Strange y Grim Fandango, gustándome más el segundo que el primero, para aventuras, buenos personajes, lágrimas y varias, varias risas. Grim Fandango es, para todo amante de las aventuras de antaño, una experiencia que no se pueden perder.

Y para los que solo quieren sentarse a ver alguna películas o una serie, pueden conformarse con que diga The Notebook/El diario de Noah (péguenme un tiro) o seguir leyendo y chequear si se les antoja Orgullo y Prejuicio, El diario de Bridget Jones o, por favor y gracias, Luces de la ciudad/City Lights (de Charlie Chaplin). En cuanto a series, les llegó la hora de desempolvar los viejos episodios de FRIENDS, Mad About You, Will & Grace y, si quieren un poco más de drama, Skins y las varias de Amarican Horror Story.

Sí, sí, voy a una expo-anime y eso significa que puedo nombrarles un par de ellos: Ore Monogatari!!, Boku Dake ga Inai Machi (en emisión), Shigatsu wa Kimi no Uso y Basilisk. O mi actual preferida en cuanto a romance se refiere: Akagami no Shirayukihime.

Sin más ni menos que decir, les mando buenos deseos porque alguien tiene que hacerlo.

(En serio, pásenla bien).
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sábado, 6 de febrero de 2016

Autores cicatrizantes

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Le damos la bienvenida al segundo mes de este 2016 y me disculpo por mencionar tanto el año, la desesperación que tengo de dejar el 2015 (y el 2014) es más que inmensa, más que masiva, más que colosal.

Pero dejemos eso de lado (por siempre) y hablemos de libros, uno de mis temas favoritos. En lugar de hacerles una recomendación el día de hoy, lo cual vendrá eventualmente, me gustaría que habláramos de géneros y autores. Más que todo de estos últimos.

No todos los que me podrán estar leyendo serán escritores, incluso dudo que el veinte por ciento lo sea, pero estimo (o aspiro a) que más de la mitad sean lectores como yo, y como todo ser humano tenemos nuestras preferencias, esas personas que cada vez que publican te hacen saber que tu próxima compra va a ser su última obra, que los días a seguir los pasarás pegado a sus palabras yendo en aventuras por mundos muy hermosos o muy horribles con los personajes que llevan años contigo o que tal vez acabes de conocer, ansioso por descubrir lo que viene a la vuelta de la página siguiente. 

De esos, tengo varios y cada día me alegro de encontrarme a alguien más para añadir a mi pelotón de escritores preferidos porque eso significa que nunca me quedaré sin nada que leer (un escenario de pesadilla).

Pero, pero, pero, perolito, vayamos un poco más allá, hasta el infinito.

Si podemos hablar de la gente que preferimos, podemos también hablar de la gente que nos ha marcado. Esos autores cuyo verbo deja en nuestra vida marcas imborrables, cuyo estilo se cuela entre nuestros dedos y le da nuevos matices a nuestros gestos, palabras y pensamientos. De pronto no todos sus lectores sean o quieran ser escritores como ellos pero ello no evita que se pueda evidenciar lo que han dejado atrás, en nosotros.

Yo, porque no puedo hablar por alguien más, tengo a tres seres que han marcado mi (muy precaria y deficiente) escritura y, aunque jamás he creído y jamás creeré que son los mejores escritores que el mundo ha leído, los cargo en una altamente elevada estima.

Primero, a mi infancia, J. K. Rowling, con su magia, con su crecimiento, con su simplicidad para narrar pero su complejidad al crear mundos en los cuales todavía deseo perderme, con sus personajes humanos, errantes, y valores.

Segundo, a mis horrores, Stephen King, con su exactitud, con su crueldad, con su eficiencia y eficacia, con su manera tan seca y cruda pero necesaria, con los sentimientos inesperados y la eterna lucha de la humanidad contra sí misma, pues no existe mayor enemigo.

Y tercero, a mi aspirada excelencia, Gabriel García Márquez, con su realismo mágico, siempre pintando la belleza en el mundo incluso en los más terroríficos escenarios, con sus miles de desgracias, con sus millones de historias entrelazadas y con sus universos inmensos que caben en la cabeza de un alfiler, con su humanidad multifacética, con su extensa gama de grises entre dos extremos que nunca existieron. Siempre querré ir más a Hogwarts que a Macondo pero esos cien años con él serán eternamente añorados.

Miles de gracias a esos tres sin los cuales yo no sería yo.

A los tres lo recomiendo y considero que lector que no haya leído Cien años de soledad no es lector. Puede que no guste, porque eso pasa y la vida sigue, pero hay que, gente, hay que leer.

Y a ti, ¿quién te marcó?
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jueves, 28 de enero de 2016

De humores, horrores y otros relatos

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Ayer escribí de golpe la primera parte del tercer capítulo de Humor y Horror en la calle 69 y pensé en compartir un avance, así fuese sólo por el mero de hacerlo. Aprovecho también para recordar que bajo la pestaña de Historias pueden encontrar mis más recientes trabajos (y uno de los más viejos) y, además, dejarles el link acá mismo en la entrada de hoy.

Ya hablé de Humor y Horror 1 (sí, 1 porque planeo escribir 2 y 3 al menos), así que les menciono mi primer intento en un romance original: Sin querer queriendo, y mi fallo descomunal en la poesía: Columpio.

También quería invitarlos a escribir y a compartir sus trabajos, pues no solamente me encanta leer sino compartir con otros escritores (ja, como si yo fuese uno) y aprender, a ver si alguna vez escribo algo decente o no.

Sin más, he aquí el adelanto:
...
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domingo, 24 de enero de 2016

De madurez y conversaciones a malas horas de la noche

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Tuve ganas de escribir dos entradas en una misma mañana, ganas producto de una conversación que tuve con un amigo entre ayer y hoy, la noche que dio paso a la madrugada.

Estábamos hablando de, lo confieso, series de anime pero entre recomendaciones mutuas, críticas y una que otra grabación mía cantando el Hare Hare Yukai de memoria (después de tantos años, no se olvida, no se va, no se olvida, no se va), llegamos al tema de lo mucho que nuestros gustos cambiaron con el pasar de los años y a preguntarnos en qué otras cosas habíamos crecido, si siquiera habíamos crecido en lo absoluto y si realmente existe una manera exclusiva de crecer.

¿Qué es crecer? ¿Es madurar?

Sé que le dije a mi amigo, porque todavía tengo la nota de audio para sustentarlo, que yo no era fruta para estar madurando. Luego de reírme por lo que parecieron horas de mi muy, pero muy creativo chiste, continué mi seria charla. Ambos hemos ya defendido nuestras tesis y yo ya estoy trabajando como he mencionado en entradas anteriores; ésas son cosas que hace dos años ninguno podría haber logrado pero aquí estamos.

Hace dos, hace tres, hace diez... Toda mi vida, básicamente, he tenido una autoestima extremadamente baja y en cada oportunidad ponía a los demás no por delante, sino por encima de mí. Yo no valía, mis amigos eran mis amigos para hacerme un favor o por pena, la gente me habla porque necesita algo de mí, esos y más eran pensamientos recurrentes. Tenía sentido y tenía razón. Era mi lógica de vida. En especial porque había pruebas, porque yo sí me había encontrado con gente que me habló por pena, sí porque necesitaron algo y, más importante, con gente que me dijo que no valgo ni con cupones de descuento.

Mirando atrás, ése último es un insulto bien original que merecía ser acompañado de un chasquido de los dedos.

Pero así como tuve encontronazos con esa gente la mayoría de mi vida, al entrar a la Universidad me di de lleno con todo lo contrario. Sí, existe gente que vivió por y para denigrarme, por y para verme en el suelo. Y existe gente que hizo hasta lo imposible por ayudarme y enseñarme a levantar en mi propio par de pies. Gente que quiere estar conmigo porque yo soy yo y nadie más, porque me aprecian y mi existencia, para ellos, vale.

Lastimosamente, yo sigo creyendo que valgo poco.

Pero lo que valgo, lo valgo.

Si me van a llamar mierda, entonces mi objetivo en la vida no será ser una mierda, sino LA mierda de todas las mierdas.

Y a esta mierda no la va a aplastar ningún zapato.

Así que sí, creo que he crecido.
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De blogs automáticamente relacionados

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El año pasado (y por varios años previos también), cada vez que presionada "siguiente blog" para ver qué cosas rondaban los varios rincones de Blogger solamente podía encontrarme con una cosa: alemanes.

Sin nada en contra de los germanos, me parecía extraño que mi vacío y ñoño blog en español les hiciese compañía automatizada, en especial cuando yo apenas sé decir lo básico para no perderme en una ciudad, y me desanimó un mundo el buscar y buscar y jamás encontrar así fuese al azar otro blog en nuestra lengua hispana. Ésta fue una de las varias razones por las cuales me alejé de Blogger por un tiempo y consideré Wordpress o tener nada y punto.

Por mera terquedad volví, remodelé un poco et voilà, aquí estamos. Cruzando los dedos, volví a intentarlo.

Para mi sorpresa, ya no encontraba blogs en alemán. Un avance.

Pero es un paso para adelante y dos para atrás, porque ahora me veo ahogada en un océano de blogs  cristianos de habla anglosajona. Mi ateísmo no está muy a gusto con ese pequeño hecho para nada.

Tonterías de la vida, realmente.
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sábado, 23 de enero de 2016

Barrabás

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He tenido peces, pájaros y perros, por un tiempo incluso creí que llegaría a tener un pingüino (que casi sucede pero ésa es una historia para otro día) o un pulpo, hasta que llegó Barrabás.

Barrabás es. Barrabás fue. Fue el ratón de mis prácticas de Psicología Experimental, al cual crié con mis compañeros durante la materia. Cuando culminó, me lo llevé a casa y estuvo conmigo viva y coleando hasta el día de hoy.

Decidí liberarla después de dos meses de pensarlo, después de dos meses de llorar la idea, ya que estaba o causando desastres y hoyos en las telas o estaba atrapada en su pequeña jaula y mis ingresos dan para mantener a una mascota, no a dos.

Ahora solamente quedamos acá Mefisto y yo, extrañándola.

He tenido peces, pájaros y perros. Y un ratón.
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miércoles, 20 de enero de 2016

domingo, 17 de enero de 2016

Reto de Lectura - 2016

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Técnicamente estamos en invierno pero me honra decir que he iniciado antes con la limpieza de primavera.

Al menos en el sentido metafórico, limpiaré mi cuarto en algún momento de mi vida que obviamente no es éste.

Me refiero más a la limpieza de viejos posts, fotos, emociones, tonterías y demás menesteres que no valen la nostalgia. Sí, olvidar el pasado es de tontos pero hay cosas de cosas y casos de casos, negar que existen mementos que no merecen ver la luz del día es de más tontos todavía.

El trabajo va bien, estoy retomando el dibujo y la escritura así se queden como meros hobbies el resto de mi vida y pronto podré tener tiempo real para dedicárselo a la montaña de libros que he ido acumulando (no me arrepiento del dinero gastado para nada).

Como las cosas pintan bien por ahora, los invito a hacer conmigo el reto de lectura del 2016.




  1. Un libro publicado este año (2016).
  2. Un libro que puedas acabar en un día.
  3. Un libro que hayas querido leer.
  4. Un libro recomendado por tu bibliotecario o vendedor local.
  5. Un libro que debiste haber leído en el colegio.
  6. Un libro elegido por una persona especial (esposo, pareja, hermano, hijo, mejor amigo, entiendes la idea).
  7. Un libro publicado antes de tu nacimiento.
  8. Un libro que haya sido prohibido en algún punto.
  9. Un libro que hayas abandonado.
  10. Un libro que tengas pero que nunca leíste.
  11. Un libro que te intimide.
  12. Un libro que ya hayas leído al menos una vez.
No sé dónde encontraré un 11 porque realmente los libros no me intimidan pero algo debe haber por ahí, tal vez encuentre El rey de amarillo de una vez por todas y me quite la piquiña.

Y para el número 8 puedo solucionar con cualquiera de King o de Sade, fácil.

Una nota no tan relacionada al tema pero que puede valer la pena el mencionarla es que aquello que comenzó como un chiste entre mis amigos y yo ahora está siendo publicado en Fictionpress, para un seguimiento más fácil que acá en el blog.

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sábado, 16 de enero de 2016

miércoles, 13 de enero de 2016

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Un pequeño pensamiento telefónico antes de quedarme dormida, para ustedes:

Mis hijos, mis vidas, súbanse las bolas al hombro y aprendan a lidiar con sus vainas. Y, más importante, aprendan a pedir ayuda, a cuándo pedirla, a aceptar que necesitan pedirla.


No se dejen joder por el orgullo, básicamente.
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