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jueves, 14 de septiembre de 2017

En cuanto a Payoneer...

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Desde que llegué a Argentina, tener una tarjeta Payoneer me ha salvado la vida en mi búsqueda de un trabajo fijo. No me siento del todo cómoda hablando del tema, pues soy absolutamente cualquier cosa antes de ser una experta, a pesar de eso, he aquí unos datos tanto positivos como negativos en cuanto a ella que pueden serles de utilidad.

Antes... ¿Qué es Payoneer?


Es un servicio que te suscribirá a una, en sus palabras, Tarjeta de Prepago Payoneer MasterCard, la cual es una tarjeta física que se puede asociar con cualquier balance en las monedas disponibles en su cuenta Payoneer. Esta tarjeta se puede utilizar en cajeros automáticos, puntos de venta o tiendas en línea, donde se acepten tarjetas MasterCard.

Lindo, ¿no? Bueno...
  1. Primero que todo, ya no emite tarjetas hacia Venezuela. ¿Por qué hago esta entrada de todas formas? Porque hay cosas que aprendí sobre el sistema estando ya fuera del país y que otros, al igual que yo, pueden todavía no saber. Desconozco si la situación cambiará a futuro.
  2. Segundo, no funciona para verificar una cuenta Paypal. Sin embargo, puedes poner los datos del banco que te facilita Payoneer en tu cuenta Paypal y depositarte, aunque no es tampoco una solución ya que hay cuentas Paypal que han congelado por esto.
  3. Tercero, tanto Fiverr como Patreon funcionan mediante Paypal y Payoneer, al igual que otros sitios que puedes ver en esta lista.
  4. Cuarto, no cobra comisión por pasar por algún punto de venta, pero sí por cada operación en cajero, sea fallida o exitosa.
  5. Quinto, las tranferencias son de usuario Payoneer a usuario Payoneer.
  6. Sexto, el mantenimiento de la cuenta son treinta dolares anuales que serán cobrados desde el primer momento en el cual la tarjeta tenga fondos disponibles, no antes. El pedir una segunda tarjeta cuesta, igualmente, treinta dólares.

Todo esto, y más, en el centro de soporte de Payoneer que no necesita cuenta para ser utilizado de forma básica. Si quieres ser atendido personalmente, deber tener una cuenta (quién lo diría).

Esta entrada no es más que una excusa para abrir a la tarjeta como tema de conversación, y la única razón que tuve para realmente pedirla en su momento fue el que haya sido la opción de cobro preferida de Fiverr junto a Paypal.

Se puede verificar una cuenta Paypal con una tarjeta de Uphold, lo cual requeriría una inversión de diez dólares estadounidenses. Hay muchísimas alternativas junto a ésa, como Neteller.

Personalmente, no tengo ninguna queja sobre el servicio que Payoneer me ha dado y la únca vez que necesité ayuda del soporte, me trataron de maravilla. De acuerdo a mi experiencia, los recomiendo. Pero qué cuenta crearse en cuál página debe ser algo a decidir desde la posición individual de cada uno de nosotros ya que mi situación no necesariamente será la de otra persona.

Si luego de leer esto quieren utilizar el servicio, consideren hacerlo mediante mi link de referencia que nos proveerá de veinticinco dólares estadounidenses una vez que ambos hayamos acumulado cien dólares cada uno en nuestras cuentas. Solamente sucede una vez por referido.

Y si no quieren crearse una cuenta pero igual quieren apoyarme en mi extremadamente tortuosa labor de informarles de cosas terriblemente necesarias para respirar, consideren compartir y suscribirse al blog, patrocinarme o al menos dejar un comentario.

También estén pendientes, si quieren, de la entrada sobre documentos para emigrar ya que sí será actualizada prontamente y no quiero crear una entrada nueva cada vez que haya algo que añadir, pues sería básicamente hacer spam.

Habiendo cumplido mi palabra en referencia a Payoneer (qué rara sensación), les informo que tengo planes para realizar una entrada hablando sobre las ingenierías más populares, a falta de una mejor palabra, y su relación con el mundo laboral argentino. No quiere decir que vaya a ser la siguiente entrada pero una nunca sabe, aunque sí quiero escribir sobre Dead Silence pronto.
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sábado, 9 de septiembre de 2017

Argentina en tres meses

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Al expresar planes de emigrar hacia cualquier país con la finalidad de escapar de Venezuela, por avión específicamente, encontrarán un comentario común siéndoles compartido: el tener que comprar el boleto con fecha de ida y de vuelta.

Ello es para que, al momento de hablar en la cabina de migraciones, la excusa de "vacaciones" tenga algún soporte sobre la cual poner su certeza.

Mi boleto de vuelta a Venezuela, el cual recomiendo cancelar llamando a la aerolínea y no dejarlo perder como me pasó a mí por si acaso, tenía fecha del 23 de agosto. Hasta ese momento tenía la sensación de que, pasara lo que pasara, siempre podría volver y continuar con mi vida como si nada, que podría hacer borrón y cuenta nueva para retomar una rutina que lentamente me estaba carcomiendo.

Haya sido o no posible, ya no es así. Pase lo que pase. vivo y muero por mi decisión a partir de ahora. Todavía no me arrepiento, a pesar de que todo ciertamente ha sido cualquier cosa menos color rosa.

He aquí un poco de trivia en cuanto a este tiempo significativo que puede ser de utilidad.

La Gran Buenos Aires (GBA) incluye a la Provincia de Buenos Aires y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).




La vida citadina comienza tarde, tener auto es contraproducente y la gasolina es costosa. El transporte público es el medio de transporte por excelencia luego del par de pies sobre los cuales caminas. Los buses se conoces como colectivos y al subterráneo se le llama simplemente subte. También hay trenes, pues el subte solamente funciona en la CABA.


Para utilizar cualquiera de los tres, necesitas una tarjeta SUBE, emitida por un precio relativamente económico en cualquier estación del subte. Puede ser recargada en las mismas estaciones o en los puntos específicos en algunos establecimientos. En cuanto a direcciones y lugares, tanto Google Maps como Moovit son tus amigos, utilízalos. Las direcciones son simplemente el nombre de la calle más un número que indica su ubicación en esa calle, y los números pares se encuentran de un lado mientras los impares se encuentran del otro lado.

Al contrario que en Venezuela, hay más librerías que peluquerías, un cambio que me complace a mí y me parece digno de comentar. También existe una infinidad de actividades y cursos gratuitos a los cuales asistir, además de parques y monumentos que visitar. Asimismo, la educación en la Universidad de Buenos Aires (UBA) es gratuita en cuanto al pregrado solamente.

Hay muchos perros. Todos tienen o tendrán perros y las calles están llenas de la mierda que no recogen. En la tarde, los parques se llenan de canes y de sus dueños y es común ver, a cualquier hora, a paseadores con seis u ocho perros amarrados a un mismo cinturón. Solamente el dulce de leche (arequipe, pero más dulce todavía) gusta tanto como los perros a los argentinos.
Adoro el dulce, amo a los perros y me encanta leer, así que yo estoy complacida con el ángulo general en el cual se encuentra Argentina y sus preferencias poblacionales. Junto a eso, el argentino común con el cual me he topado tiende a empatizar con Venezuela y su situación, y no he escuchado ningún comentario negativo más allá de los resultados de ese partido de futbol que no voy a mencionar.

Lo que puedo es mencionar es la comida: todo es diez veces más dulce y diez veces menos salado. Hasta las cosas que no son ni lo uno ni lo otro serán víctimas de eso. Los precios de los lácteos son elevados pero las frutas y verduras son notablemente reducidos. De cualquier manera, las tres cadenas de supermercados más notorias (DIA, COTO y Carrefour) tienen promociones en distintos productos tantos mensuales como semanales e incluso diarias.

DIA es el más popular y de precios más económicos, mientras que Carrefour es el que ofrece productos importados en su mayoría, logrando así precios más elevados. COTO es un punto medio conveniente, y los tres establecimientos tienen sistema de afiliados para aumentar sus ventas y clientela con promociones exclusivas.

Y justo voy saliendo del segundo invierno de mi vida y fue una experiencia... Bah, me enfermé como cinco veces y, como mencionado anteriormente, acabé tres en el hospital. La temperatura sube y baja sin ton ni son varias veces al día y, a diferencia de Venezuela, la humedad es matadora. Todavía me queda experimentar el verano de diciembre a febrero, pero seguiremos informando.
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viernes, 9 de junio de 2017

Contando cuentos a medias

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Considero que la mejor manera de empezar la presente entrada con absolutamente nada de drama es diciendo que pasé tres días en el hospital.

No estaría mintiendo si lo hiciera. Y lo estoy haciendo.

No, no, yo no era la paciente. Dichos días los pasé acompañando a tres personas diferentes, una por día, porque debido a mi falta de empleo fijo actual, yo era la única con el tiempo y la disposición para enfrentarme a las largas esperas a las que uno es sujeto en la guardia del Hospital Pirovano.

El infierno es un lugar en la tierra.
Por suerte, todos acá en casa nos encontramos bien y el único daño que ha quedado ha sido la marca de mi bota contra la puerta de los consultorios de la guardia. Pero ésa tendrá que ser una historia para otro día. O ningún día. Depende de lo que mejor me convenga mientras trato de obtener residencia en un país ajeno.

El chiste se cuenta solito cuando mi aventura acabó conmigo en la posición de darle atención médida primaria a los enfermos sufriendo en la sala de espera. Y pateando una puerta luego de forcejearla contra dos oficiales. Solamente estoy segura de que he de evitar enfermarme por un largo tiempo o, al menos, ir a otra guardia pública que no sea el Pirovano.

No todo es malo y estoy acostumbrada a lidiar con la atención médica deficiente de mi tiempo en Venezuela, así que qué rayos.
Aunque admito que no se me escapa la ironía en cuanto a cómo formo disturbios a partir de mi salida de Venezuela y no desde antes. A pesar de que esto último sea discutible, dependiendo a quién le pregunten qué.

Ahora, hablando de mejores cosas, conocí el Ateneo y varias de sus sucursales. El Ateneo es una cadena de librerías preciosas y su mayor establecimiento tiene tres pisos y un sótano, en el cual encontré más libros de Brandon Sanderson juntos en una estantería que en toda mi vida.

Fue un momento hermoso.

Espero ponerme al día con Sanderson en un futuro, el cual me consta que será lejano, y mientras tanto leo El Aprendiz de Asesino de Robin Hobb y veo Sense 8, cuya cancelación rompió mi corazón en mil pedazos.

Como notas finales, les recomiendo no comprar milanesas a la napolitana en los mercados COTO. Aunque sí repetiría sus emparedados de jamón y queso.
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viernes, 30 de septiembre de 2016

Gruño, gruño, gruño

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Ustedes saben que me gustó Zootopia, que me encantó Zootopia y que si no la has visto, deberías.

No por ello he de negar que tiene sus problemas y, como con todo en la vida, al echarle más cabeza de la necesaria a la premisa, ésta pierde la fuerza con la que nos atrapa.

Primero que todo, vuelvo a elogiar su manejo de la moraleja y le repito que sigue siendo una muy buena película digna de repetir pero vayamos al grano. Segundo, la razón por la cual no mencioné esto en mi recomendación es que la problemática que les traigo es una que sufren varias obras en los diferentes medios del entretenimiento cada vez que abordan el tema de un ángulo "especial"

El racismo, el sexismo, la homofobia... El denigrar a alguien por ser diferente es malo, no hay discusión y ya deberíamos haber pasado esa mentalidad antes de entrar a primaria. Ahora, cuando los visionarios quieren exponerlo con alegorías, a veces se pasan de la raya, hacen un cruce a la derecha y arrancan el freno de mano para lanzarlo por la ventana.

Específicamente, me refiero al tema de segregar a los predadores de la presa. Tu color de piel, género u orientación sexual dependen solamente de ti y que te encuentres en X o Y postura en cuanto a cualquiera no me afecta. En cambio, tú como predador es algo que depende de alimentarte de, digamos, mí como presa (o viceversa si volteamos los roles) y así es como mi vida queda indiscutiblemente en riesgo.

Otro caso mucho menos popular lo encontramos en la serie de videojuegos de BioWare: Dragon Age. Siendo Dragon Age del género fantástico, no sorprende que haya magia y con dicha magia vienen aquellos capaces de utilizarla, los magos. No todos los seres de la serie son magos y la magia, por sí sola, es volátil y ha causado más de un traspié a aquel mundo en general. Es peligrosa, en pocas palabras, y uno de los temas recurrentes es encontrar qué carajo hacer con los magos para que vivan (o no) sin morir en el proceso.

En ambos casos, la mera existencia de Grupo A (predadores y magos) es una amenaza para Grupo B (presa, gente no mágica), por ello la posición de vivir y dejar vivir traería consecuencias negativas en tales universos a diferencia de las que debería traer aquí, en nuestro bello y hermoso plano existencial.

El problema, entonces, recae en que las bellas y hermosas mentes contemporáneas acuden a excusas con argumentos razonables para ejemplificar los temas ya mencionados que causan la respuesta que causan en la actualidad por los argumentos ilógicos sobre los cuales se sostienen. Ofendiendo al que le quede el zapato, la religión no es y nunca será excusa válida para odiar a alguien más, tampoco la política ni mucho menos la crianza así que escudarse detrás de ellas para evitar cuestionar es inútil.

La vida es más fácil cuando carece de cabeza para echarle a las cosas.

He ahí mis dos centavos en el asunto, pequeñas curiosidades del entretenimiento.
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martes, 31 de mayo de 2016

Dos centavos de la vida y la educación

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Me encanta ver películas y series norteamericanas sobre la vida universitaria, son mucho más fantasiosas que cualquier cosa de la mano de Tolkien, Rowling o Martin.

Ni en el colegio ni en la universidad viví experiencia que se asemejasen a los dramas y festejos que sostenían esos elencos con religiosidad. Yo, que era y sigo siendo la gorda ñoña que ama los videojuegos y de vez en vez ve "comiquitas chinas", no sufrí ni bullying ni desmadres notables. Claro, estudié con gente que sí pero la escala de sus desventuras no le llegaba a los talones a lo que las pantallas nos ofrecían.

Y mis desastres eran generalmente de otra índole pero ésas son historias para otro día.

Mientras el guión de dichas producciones hacía llorar a los actores por tres rupturas, cuatro engaños y cinco vestidos que no van con esos zapatos en un "triángulo" amoroso de tres personas y media, mis compañeros y yo nos sacábamos canas verdes por unos quince años que pocos recuerdan, por graduaciones que se celebraban más por dejar de ver a esa gente que por sentir la gratificación de los logros conseguidos y luego, ya en la educación superior, por exámenes, prácticas y el trabajo final de grado.

Es decir, la tesis.

El horror.

Una parte de mí todavía llora por dentro cada vez que recuerda esos meses. No existe en el mundo la cantidad de pañuelos necesaria para consolar a mi pobre alma en desgracia, créditos a Úrsula.

Lo que más me llegó a molestar en un momento dado, fue que nos presentaban esas vidas tan vacías como una meta envidiable en la vida. El desequilibrio tanto social como mental y económico como algo con lo cual darle valor a lo que eres para ti y, en especial, para los otros. Vivir me enseñó que a nadie, absolutamente a nadie, le importa lo que hagas con tu vida privada mientras los dejes en paz mientras se aprenden los cinco apartados para la evaluación que tú también tienes o tuviste y para la cual no has estudiado o no estudiaste (y te arrepientes).

Sí, nos encanta (porque me incluyo con fuerza) un buen chisme pero a los cinco minutos de contarse se vuelve un chiste y luego, pasa a ser la broma que ya aburre contar. Incluso cuando las "grandes fiestas" ocurrían, lo que sucedía en ellas no marcaba las interacciones futuras en el noventa y nueve por ciento de los casos. Lo que haya pasado, simplemente pasó y la gente zumbaba de un lado al otro de la vida esperando a la siguiente botella en la cual ahogarse. La mayoría de las personas estaban en lo suyo como para fijarse en ti, dejando de lado al pobre conductor designado.

Créeme, si piensas que las cosas más interesantes solamente te pasan a ti es porque no te molestas en escuchar a los demás, mucho menos en preguntarles cómo están.

Éste es el momento perfecto, y con perfecto me refiero a que debí haberlo hecho al inicio, para indicar que en la ciudad donde vivo, bajo el ministerio nacional correspondiente, es posible titularse en tres años si se cumple el pénsum de la carrera en su totalidad en ciertas universidades. Pues, la mayoría de mis amigos y yo estábamos decididos a ello y lo logramos contra todo pronóstico a costa de paciencia, sanidad y nuestros sueños y esperanzas que ahora yacen bajo Fondo de Bikini.

Entonces no, madres sufriendo la supuesta crisis de la mediana edad, los años educacionales de sus hijos no son ni serán sus mejores años. Ni de cerca. Que ustedes estén tratando de vivir sus sueños a través de ellos y no lo quieran aceptar es otro asunto.

En realidad, es muy triste ver a la gente que no puede salir de la mentalidad colegial cuando le toca enfrentarse al mundo. Una tragedia. Otra tragedia es que el hecho de que yo necesitaba sacarme esto del pecho porque son horas muertas de la noche y necesitaba teclear algo no productivo.
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domingo, 14 de febrero de 2016

La entrada obligatoria de San Valentín

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Feliz catorce de febrero, día del amor y la generalmente dejada de lado amistad.

Podrán darse cuenta de que soy una de las víctimas amargadas de esta fecha y su existencia no me ha hecho feliz en mis veinte años de vida, una verdadera lástima. Pero no temáis por mí, que solo Judas temió e indiferentemente de la religión que profese cada quien sabemos cómo acabó eso.

Para los que no sepan, basta con decir que no terminó bien para pasar la página porque estaríamos tocando temas que no le van bien a nadie en internet.

Les iba diciendo que no temáis, pues este presente catorce no la pasaré completamente sola: tengo a mi perro y un pote de helado de chocolate para hacerme compañía y, siendo honestos, estando así sigo por encima que una considerable parte de la población mundial.

Mefisto: El único amor de mi vida.

Sí, ése es el nombre de mi querido feíto. 

Ah, pero eso no es todo, también voy a salir con dos amigos. A una exposición de anime. Disfrazada de médico de la plaga.

Con cada oración solamente se pone mejor, ¿no? A este paso, una foto mía va a terminar siendo la ilustración debajo de la definición de "vergüenza" en todos los diccionarios habidos y por haber en este plano existencial. 

¿Cuál es el punto de la entrada, a fin de cuentas? Ninguno que vaya más allá de comentarles alguna que otra tontería en mi espacio y preguntarles, además, qué planes tienen ustedes. ¿Irán de manera típica a pasar tiempo con su pareja? ¿Dejarán a algún amigo de lado por la oportunidad de una noche movida? ¿Saldrán con tales amigos de caza? ¿Dejarán a su pareja? Porque sí, resulta que gran cantidad de personas rompe con su pareja en esta fecha o en sus alrededores, y los que no lo hacen en la fecha exacta lo hacen...

Antes, para ahorrarse el día.

O después, para que la otra persona lo disfrute como mínimo antes del ultimátum.

Cualquiera de los dos escenarios no es peor que ir a una exposición de anime disfrazada, se los aseguro.

 Gracias, Gregory, por ilustrar a mis lectores en estos momentos.

En fin, les deseo que hagan lo que hagan la pasen relativamente bien al menos. Sino, aprovechen los chocolates olvidados que se pondrán en descuento por no haberse vendido.

Y para los que realmente no tengan nada que hacer, les dejo una lista de alternativas para que ocupen su tiempo de manera discutiblemente productiva:

A los lectores les recomiendo The sisterhood of traveling pants (de Ann Brashares) tanto porque sigue siendo también el día de la amistad y porque es una lectura amena, ligera y muy representativa, manejando diversos tipos de amor en sus páginas. Un clásico que leí muy joven y que no olvidaré por un buen tiempo.

A los jugadores, les menciono Life is Strange y Grim Fandango, gustándome más el segundo que el primero, para aventuras, buenos personajes, lágrimas y varias, varias risas. Grim Fandango es, para todo amante de las aventuras de antaño, una experiencia que no se pueden perder.

Y para los que solo quieren sentarse a ver alguna películas o una serie, pueden conformarse con que diga The Notebook/El diario de Noah (péguenme un tiro) o seguir leyendo y chequear si se les antoja Orgullo y Prejuicio, El diario de Bridget Jones o, por favor y gracias, Luces de la ciudad/City Lights (de Charlie Chaplin). En cuanto a series, les llegó la hora de desempolvar los viejos episodios de FRIENDS, Mad About You, Will & Grace y, si quieren un poco más de drama, Skins y las varias de Amarican Horror Story.

Sí, sí, voy a una expo-anime y eso significa que puedo nombrarles un par de ellos: Ore Monogatari!!, Boku Dake ga Inai Machi (en emisión), Shigatsu wa Kimi no Uso y Basilisk. O mi actual preferida en cuanto a romance se refiere: Akagami no Shirayukihime.

Sin más ni menos que decir, les mando buenos deseos porque alguien tiene que hacerlo.

(En serio, pásenla bien).
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domingo, 24 de enero de 2016

De madurez y conversaciones a malas horas de la noche

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Tuve ganas de escribir dos entradas en una misma mañana, ganas producto de una conversación que tuve con un amigo entre ayer y hoy, la noche que dio paso a la madrugada.

Estábamos hablando de, lo confieso, series de anime pero entre recomendaciones mutuas, críticas y una que otra grabación mía cantando el Hare Hare Yukai de memoria (después de tantos años, no se olvida, no se va, no se olvida, no se va), llegamos al tema de lo mucho que nuestros gustos cambiaron con el pasar de los años y a preguntarnos en qué otras cosas habíamos crecido, si siquiera habíamos crecido en lo absoluto y si realmente existe una manera exclusiva de crecer.

¿Qué es crecer? ¿Es madurar?

Sé que le dije a mi amigo, porque todavía tengo la nota de audio para sustentarlo, que yo no era fruta para estar madurando. Luego de reírme por lo que parecieron horas de mi muy, pero muy creativo chiste, continué mi seria charla. Ambos hemos ya defendido nuestras tesis y yo ya estoy trabajando como he mencionado en entradas anteriores; ésas son cosas que hace dos años ninguno podría haber logrado pero aquí estamos.

Hace dos, hace tres, hace diez... Toda mi vida, básicamente, he tenido una autoestima extremadamente baja y en cada oportunidad ponía a los demás no por delante, sino por encima de mí. Yo no valía, mis amigos eran mis amigos para hacerme un favor o por pena, la gente me habla porque necesita algo de mí, esos y más eran pensamientos recurrentes. Tenía sentido y tenía razón. Era mi lógica de vida. En especial porque había pruebas, porque yo sí me había encontrado con gente que me habló por pena, sí porque necesitaron algo y, más importante, con gente que me dijo que no valgo ni con cupones de descuento.

Mirando atrás, ése último es un insulto bien original que merecía ser acompañado de un chasquido de los dedos.

Pero así como tuve encontronazos con esa gente la mayoría de mi vida, al entrar a la Universidad me di de lleno con todo lo contrario. Sí, existe gente que vivió por y para denigrarme, por y para verme en el suelo. Y existe gente que hizo hasta lo imposible por ayudarme y enseñarme a levantar en mi propio par de pies. Gente que quiere estar conmigo porque yo soy yo y nadie más, porque me aprecian y mi existencia, para ellos, vale.

Lastimosamente, yo sigo creyendo que valgo poco.

Pero lo que valgo, lo valgo.

Si me van a llamar mierda, entonces mi objetivo en la vida no será ser una mierda, sino LA mierda de todas las mierdas.

Y a esta mierda no la va a aplastar ningún zapato.

Así que sí, creo que he crecido.
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De blogs automáticamente relacionados

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El año pasado (y por varios años previos también), cada vez que presionada "siguiente blog" para ver qué cosas rondaban los varios rincones de Blogger solamente podía encontrarme con una cosa: alemanes.

Sin nada en contra de los germanos, me parecía extraño que mi vacío y ñoño blog en español les hiciese compañía automatizada, en especial cuando yo apenas sé decir lo básico para no perderme en una ciudad, y me desanimó un mundo el buscar y buscar y jamás encontrar así fuese al azar otro blog en nuestra lengua hispana. Ésta fue una de las varias razones por las cuales me alejé de Blogger por un tiempo y consideré Wordpress o tener nada y punto.

Por mera terquedad volví, remodelé un poco et voilà, aquí estamos. Cruzando los dedos, volví a intentarlo.

Para mi sorpresa, ya no encontraba blogs en alemán. Un avance.

Pero es un paso para adelante y dos para atrás, porque ahora me veo ahogada en un océano de blogs  cristianos de habla anglosajona. Mi ateísmo no está muy a gusto con ese pequeño hecho para nada.

Tonterías de la vida, realmente.
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